viernes, 20 de marzo de 2020

Las Razas



¿Qué es una raza? No hay una sola característica que distinga una raza de otra, más bien son combinaciones de características que son necesarias para identificar a una raza. La mejor definición de raza humana es la siguiente: Una raza es compuesta de personas quienes demuestran una combinación de características físicas que son transmitidas de padres a hijos.” Como se nota en esta definición solamente las características físicas están incluidas en esta definición. Sin embargo, muchos científicos están convencidos de que debe entrar en la definición también las características de personalidad, o en otras palabras, aspectos espirituales, de inteligencia, etc.

¿Razas puras? Ya no hay razas “puras”. Por generaciones incontables las razas se han estado cruzando. Algunos antropólogos creen que los pigmeos de los bosques Ituri de África Ecuatorial componen una raza pura. Si esto es cierto, es la única raza que no se ha cruzado con otras.

Las tres razas Basándose en las características distintas, los antropólogos identifican tres razas principales: Caucásico (Jafético) o blanco; Negro; Mongoloide o amarillo.

I. La raza Caucásica

La mayoría de los de esta raza son de descendencia europea tradicional. Los subgrupos son:

  1. Nórdico,
  2. Báltico Oriental,
  3. Alpino,
  4. Dinárico,
  5. Mediterráneo.
  6. Amenoidios
Los Nórdicos tienden a ser altos, de barba larga y son rubios. Se hallaron originalmente en el centro de Noruega, y en un semicírculo compuesto de  las Islas Británicas, Europa Central y el Mar Báltico. Algunos Nórdicos también se encuentran en la parte norte de Italia, Polonia, la parte norte de Rusia, y África del norte. Los Amoritas y los Kurdos de la Cordillera del Cáucaso también son Nórdicos.

Los Bálticos Orientales tienen cabezas redondas y anchas. Se hallan en la parte oriental de Alemania, Polonia, Grecia, y en muchas partes de Rusia.

Los Alpinos se hallan principalmente en el centro de Francia, el sur occidental de Alemania y en la parte occidental de los Alpes. También se encuentran en Checoslovaquia, Hungría, Inglaterra, la parte norte de España, la parte norte de Italia y en partes de África del Norte y la región del Cáucaso.

Los Dináricos cuyas cabezas son cortas, de estatura alta y cuerpos redondeados se encuentran en la parte sur oriental de Europa. Se encuentran por los países Bálticos y el Ucranio y se extienden hacia el norte y occidente hasta las partes sureñas de Polonia y Alemania.

Los Mediterráneos son un pueblo de cabezas alargadas que se encuentran principalmente en las tierras alrededor del Mar Mediterráneo. Algunos están esparcidos por Rumania, Checoslovaquia, Rusia, Bélgica, Inglaterra, Gales y Asía Menor. Componen el elemento básico de la población del norte y centro de la India.

Grupos Mixtos: Los Vedda de la India, los Ainu de Japón, los Polinesios que ocupan algunas de las islas del Océano Pacífico y los Australoides o aborígenes de Australia. Todos estos son mixtos, pero básicamente son caucásicos. Algunos antropólogos los identifican como una cuarta raza llamada la Caucásica Arcaica. Se hallan en Australia, Tasmania y como un menor elemento en la India, Ceilán y Melanesia. Ahora se añadía a este grupo mixto a los Ugro-finlandeses, pero ahora algunos antropólogos creen que son de origen europeo. Este grupo está esparcido por el norte de Europa y Asía, desde Liberia hasta la Península Escandinava.

II. La Negra

Esta Raza incluye a:

  1. Etíopes o Hamitas
  2. Sudaneses
  3. Nilotes
  4. Bantú
  5. Negros de la Selva
Los Etíopes: son una mezcla de personas de piel negra y se hallan principalmente en Etiopia y Somalia. Son llamados Hamitas porque hablan una de las lenguas clasificadas como “hamitas”. También existen los “medio-hamitas”, que están esparcidos por el norte y el noroeste de África.

Los Sudaneses y los Nilotes: se hallan en la parte oriental de la Sudan y el Valle Alto del Nilo.

Los Bantú: llamados así porque hablan una de las muchas lenguas Bantú y se hallan en todas partes del África que están al sur del ecuador, con excepción del gran Valle Rift de África Oriental y la punta extrema del continente. Se extienden hacia el norte hasta la latitud norte de cuatro grados.

Los Negros de la Selva: Este grupo a veces es llamado “los verdaderos negros” y se hallan por la costa de Guinea.

Los pueblos negros de las Islas Pacíficas incluyen a los de Melanesia y los Papúa. Los melanesia, se hallan por todo el Pacífico desde las Islas Admiralty hasta Nueva Caledonia. También viven por el área de la costa de Nueva Guinea y entre las islas orientales y sud-orientales de esta área. Los Papúa se hallan en Nueva Guinea y en las islas sud-orientales del archipiélago de la India Oriental. Los pigmeos se hallan en África y Malasia. Los de África a veces llamados “negrillos”, viven en la Selva Ituri del Congo. Los pigmeos de Malasia, también llamados “negritos” se hallan en las Islas Andaman, la Península de Malay, en Sumatra, la Nueva Guinea Holandesa y las Islas Filipinas. Los Bushmen y los Hottentots son grupos de pigmeos que se hallan en el desierto de Kalahari de África del Sur. Algunos científicos los clasifican como negros, pero otros los clasifican como mongoloides, mientras que todavía otros dicen que son una raza por separado.

III. La raza Mongoloide

Esta raza incluye a los

  1. Siniticos,
  2. Mongoles, tribus indígenas americanas
  3. Esquimales.
El subgrupo Sinitico se halla en China. Probablemente los japoneses sean una mezcla de Sintico con Ainu. Esta mezcla posiblemente existe también en el Tibet, Borneo, Nepal y el noroeste de la India. Los mongoles se hallan en Mongolia y en otras partes de Asia. Los Malasios son básicamente mongoles y se hallan en las Islas Filipinas, Java, Sumatra, Bali y las islas pequeñas de Malasia. En algunos lugares existe una mezcla de Caucáseos con mongoles.

Diferencias entre las razas

Característica
Caucáseos
Negros
Mongoloides
1. Estatura
Altos o medio altos
Tendencia a ser altos, pero hay grupos muy bajos (los pigmeos)
Medio Altos
2. Cabeza
De larga a redonda
Tiende a ser larga
Redonda
3. Piel
De Blanca a Rojiza
De Rojiza a negro-café
De amarilla a rojiza
4. Color de Ojos
De café oscuro a claro
De Café claro a Café oscuro
De Café claro a Café oscuro
5. Ojos

El risco del ojo es grande
Riscos moderados
Riscos moderados, con el párpado epicantico
6. Color del Cabello
De rubio a café oscuro
De café muy oscuro a negro
De café muy oscuro a negro
7. Forma del Cabello
De lacio a chino
Extremadamente chino
De lacio a chino
8. Textura del Cabello
Fina
Gruesa, parecida al alambre
Gruesa
9. Los vellos
Profusos
Muy pocos
Casi nada
10.Contorno facial
De ovalado a cuadrado
Tendencia a ovalado
Tendencia a cuadrado
11. Perfil facial
Recta
Inclinada
Recta
12. Mejillas
Comprimidas
Moderadamente comprimidas
Laterales y prominentes
13. Barba
Prominente
Débil
Moderada
14. Nariz
De Angosto a moderado
Muy ancho y abierto
Moderadamente ancho
15. Paladar
Chico
Grande
Chico
16. Dentadura
Chica
Grande, en especial la primera muela
Chica
17. Oído
Grande, el lóbulo muy desarrollado
Chico, lóbulo moderadamente desarrollado
Moderado y proporcionado
18. Piernas
La parte inferior es corta en comparación con la parte superior
La parte superior es corta en comparación con la parte inferior
Cortas
19. Brazos
Antebrazo corto
Antebrazo muy largo
Cortos
20. Pies
Arco alto, largos y anchos
Arco plano, dedos grandes y largos
Arco moderado, chicos y delgados
21. Cuerpo
Muscular
Lineal y muscular
Muscular y lineal

A veces se confunden los países de origen con las razas. La nacionalidad no necesariamente refleja la herencia racial de una persona. No hay una raza alemana, italiana o judía por ejemplo. No se debe confundir la herencia con raza. Existen diferentes herencias o tribus dentro de cada raza. También se confunden las lenguas con las razas. Hay una lengua alemana pero no hay una raza alemana. Muchas veces se basa la enemistad en las razas. Hay quienes demuestran un disgusto por ciertas características de otra raza.


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Datos tomados de The World Book Enciclopedia, Vol.16, 1966, adaptado y traducido por J. Hendrix-Weidner


martes, 11 de febrero de 2020

¿Qué es el hombre?




El segundo gran orden de los seres creados por Dios es la raza humana. Los ángeles fueron creados antes que el hombre y son superiores a él en muchos aspectos. Pero ¿Qué nos enseña la Biblia acerca del lugar del hombre en los planes de Dios?

A. Su origen
            
          El hombre jamás sabría cual fue su origen si Dios si Dios no se lo diera a conocer. Si Dios se manifestara al hombre, sería natural suponer que le diría algo de su origen. No hemos sido defraudados en esta esperanza. Dios es en su gracia nos presenta los datos esenciales en Génesis 2:7. ¿Cómo creó Dios al hombre? Lo formó del polvo de la tierra. El cuerpo del ser humano se compone de los siguientes elementos: Oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, carbón, etc., Hay un vínculo estrecho entre el hombre y los animales creados por Dios. Dios dio al hombre el soplo de vida y fue el hombre un ser viviente. La vida es el misterio más grande para la ciencia.

A pesar de su gran popularidad, las Teoría de la Evolución tiene inmensas lagunas y eso sin remontarnos a indagar sobre el origen de este planeta.

1.    El origen de la vegetación
2.    El origen de la vida animal
3.    El origen de la vida humana

Hay grande diferencias entre el reino mineral, vegetal, animal y la raza humana. En su deseo de ignorar a Dios, el proponer la evolución, minimiza estas diferencias. ¿Cuándo fue creado el hombre? La Biblia enseña que Adán fue el primer hombre. Fue creación especial de Dios hace 6,800 años. La Teoría de la Evolución sostiene que huesos y artefactos humanos han siud0 descubiertos a los cuales se le atribuye una edad de millones de años. Puede ser que existieran  seres con características humanas. Pero Adán fue el primer hombre creado con un espíritu. No hay forma de probar que los seres aludidos (si en efecto existieron) tuvieron espíritu.

B. Su rango
         
         En el Salmo 8 vemos que el hombre es un poco menor que los ángeles. (v. 5) pero que tiene señorío sobre los animales. (v. 6-8) Entre los hombres has diferencias: “Cristo es la cabeza de todo varón y el varón es cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”. (1 Corintios 11:3) Los hombres deben someterse a reyes y gobernantes. (1 Pedro 2:13, 14; Romanos 13:1) Jesús es Señor de todo lo creado. (Hebreos 2:6-9; Apocalipsis 3:14)

C. Su naturaleza

El hombre es un ser tripartito: Cuerpo, alma y espíritu. (1 Tesalonicenses 5:23)

El cuerpo es físico, material. Se compone de carne, huesos y sangre. Muchas características pasan de padre a hijo por medio de la genética. El cuerpo está sujeto a enfermedades, deterioro y muerte. Cuando Cristo venga, los santos recibirán un cuerpo semejante al cuerpo glorioso de Cristo. (1 Corintios 15:53; 1 Juan 3:2) La muerte y resurrección de Cristo garantizan la resurrección de todos los hombres. Lamentablemente, los impíos solo resucitarán para oír juicio de sus pecados. (Juan 5:28, 29)

El alma puede considerarse como la parte mental del ser humano. El hombre piensa, siente y ejerce su voluntad. Decimos que la tristeza embarga nuestra alma. En algunos pasajes la palabra “alma” representa al ser humano completo, en otras representa toda la parte que no es material. Peo en algunos versículos definitivamente indican que hay diferencia entre el alma y el espíritu. (Hebreos 4:12)

El espíritu del hombre es la parte que le permite disfrutar de la comunión con Dios que es espíritu. Esto distingue al hombre de los animales. El animal tiene cuerpo y alma pero no tiene espíritu. El animal no puede tener comunión con Dios.
            
         La conciencia del hombre es una actividad de su espíritu. El animal puede sentir temor del castigo pero no distingue entre el bien y el mal  desde un punto de vista moral. La conciencia es una guía interna que reacciona de acuerdo con las normas morales de cada persona. Si la base de estas normas es la Palabra de Dios, la voz de la conciencia es una ayuda maravillosa. Pero hay conciencias corrompidas y cauterizadas que dejan de funcionar.

La redención del hombre abarca todo su ser: Su cuerpo (Romanos 8:23), su alma (1 Pedro 1:9) y su espíritu. (He. 12:23)

D. Su libre albedrío
         
       Dentro de ciertos límites, el hombre tiene libre albedrío. Dios creó al hombre a su imagen y a su semejanza,. Hay limitaciones muy obvias en la composición física del mundo en el que se desenvuelve. El libre albedrío no es libertad sin restricciones. Ejemplo: En el himno de nuestra Patria, decimos que somos “libres, seámoslo siempre”, pero debemos saber obedecer las Leyes de la nación. En las cosas divinas, el hombre es libre de escoger el bien y el mal, lo bueno y lo malo. Esto lo vemos en el jardín del Edén. Dios dijo: “No comeréis” y Adán comprendió al momento que era bueno y lo que era malo.

E.    ¿Por qué fue creado el hombre?

         Una respuesta conocida es: Dios creó al hombre para que él le glorificara y gozara con Él para siempre. Dios es amor, (1 Juan 4:8) y creó al hombre para poder amarle y ser amado por él.

Satanás hizo que pecara el hombre para frustrar los planes de Dios. Satán pudo haber asumido que el hombre aborrecería a Dios al ser castigado por su pecado. Esto sucede en muchos casos. Pero por otra parte, el pecado hace posible una manifestación mayor del amor de Dios. Las acusaciones de Satanás serán calladas para siempre. Dios estará rodeado de un hueste de redimidos eternamente. Le amaremos porque Él nos amó primero. (1 Juan 4:9)

F. ¿Qué responsabilidad tiene el hombre?

          El plan primordial de Dios es glorificar a su Hijo- El hombre fue creado para ocupar un lugar importante en este plan. El hombre tiene la responsabilidad de conocer la voluntad de Dios y cumplirla. Debe usar su libre albedrío para la gloria de Dios y para llevar a cabo la voluntad de Dios y para honrar al Hijo.

R.E. Harlow

viernes, 31 de enero de 2020

La verdad sobre la Confesión Positiva

Desde hace más de una década ha venido infiltrándose entre la cristiandad evangélica la teoría, tal vez muy atractiva, pero del todo no-bíblica, acerca de la importancia sobrenatural de lo que pronunciamos con nuestros labios. El peso propio que se le concede a la Palabra llega hasta los extremos de creer que si digo "me muero de la jaqueca", en efecto moriré, y por tanto, si de verdad me duele la cabeza más bien deberé decir "no me duele nada", y entonces se me pasará la dolencia como por arte de magia...
 
Si quiero un auto rojo, deportivo y descapotable, escribo sus características en un papel y lo pego en un lugar visible, de modo de poder repetir lo que he escrito con cierta asiduidad, a fin de que, por la fuerza que tienen mis palabras, el Señor, solícito en escucharme, no tarde en responder a todas mis peticiones. Es verdad que las Sagradas Escrituras hablan de la importancia de algunas cosas que se confiesan con los labios. Pero, curiosamente, eso que se debe confesar es el señorío de Jesucristo, y su obra redentora en favor nuestro: Romanos 10:9, 1ª Reyes 8:35, 2ª Crónicas 6:24, Mateo 10:32, Lucas 12:8, etc., y otra clase de confesión, netamente bíblica, como es la de los pecados, para salvación: Levítico 5:5, 1ªJuan 1:9, Nehemías 9:2, Salmos 32:5, Mateo 3:6, etc. 

Sin embargo, lo que realmente esta tendencia viene a tratar de imponer, es la creencia o la confianza en la palabra, como valor absoluto: Esto quiere decir que lo que digo tiene poder en sí mismo, independientemente de la voluntad divina al respecto. Es más, lo que pronuncio con mis labios de alguna manera pone en funcionamiento la voluntad de Dios, llegando entonces al abismo ilógico de creer que el Señor depende de mí, y no yo de Él, como cualquier pensamiento racional haría suponer. Frente a semejante contradicción, o nos detenemos o saltamos: No hay término medio. 

Esta seudo-doctrina presentada por sus defensores como un gran hallazgo de hombres de Dios iluminados por una nueva revelación, no es por cierto nada nuevo. Al fin, deberíamos creer que no hay nada nuevo debajo del sol... 

En efecto, está tomada de cosmovisiones tan antiguas como el hombre mismo: El valor mágico de las palabras proviene de creencias esotéricas, orientales, más cercanas a brujos y chamanes que a ideales bíblicos. Y más cercano en el tiempo, vuelve a ser considerada y adoptada por la Nueva Era que, como todos sabemos, no es una religión o una secta, sino una corriente de pensamiento que invade e infiltra todos los estratos sociales, todos los niveles culturales, todas las disciplinas. La Nueva Era aconseja: Acéptate y sé feliz. Y si hay algo que te "desarmoniza", desconócelo y repite que todo está bien, hasta que realmente creas que está bien... 

Sucede que, aunque no podamos encontrar nada semejante en la Biblia, esto funciona: Acaricia la carne, alimenta el ego, nos convence de que somos los mejores y de que nada puede pararnos...¿O no somos hijos del Poderoso? Mientras tanto, la cruz, el negarse a sí mismos, el ver nuestras justicias como trapo de inmundicia, el ser barro en manos de un alfarero...todo esto, y mucho más, queda arrumbado en el último rincón del desván de nuestra alma...¿Quién quiere ser un perdedor? 

La confesión positiva nos anima a desconocer cualquier cosa que no nos agrade o que nos duela: Si estoy en la ruina, no debo decirlo, porque mi Dios es el dueño de todas las riquezas. Si estoy enfermo, tampoco debo decirlo, porque por sus llagas fuimos nosotros curados... En cambio, sólo debo pronunciar lo que quiero en mi corazón, y sólo porque lo diga, entonces se cumplirá. Así y todo, tampoco debo suplicar o pedir por favor: únicamente ordenar, y entonces todas las huestes angélicas se pondrán en movimiento sólo por el poder de mis palabras... 

En la misma vía de razonamiento, tampoco habrá que temer nada, por aquello de que "...el temor que me espantaba me ha venido y me ha acontecido lo que yo temía." (Job 3:25) Los que así creen no advierten que esta no es la verdadera interpretación de este pasaje. La declaración de Job no hace referencia a una cuestión de causa-efecto: porque lo temí, entonces me sobrevino. Solamente es una afirmación, carente de toda otra segunda acepción: le sobrevino, lo que temía. El por qué es algo sobre lo que Job no se expide. 

Así las cosas, el cristiano se ve de golpe convertido en un superhombre, que de tener fe, todo lo puede: ¿Podrá también torcer la voluntad de Dios? Esta nueva ola de interpretación, entonces, vulnera por lo menos dos nociones fundamentales en el ideario cristiano: La fe y la soberanía de Dios. 

En cuanto a la fe, puntualizaremos algunas cuestiones acerca de sus características fundamentales. El libro de Romanos es verdaderamente una enciclopedia de la fe. En él se nos aclara que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Para empezar, entonces, podemos afirmar que la fe no es un disparo al aire, sino que responde a una palabra de Dios. Se debe tener fe en lo que Dios nos dice, jamás sólo en lo que se nos ocurre. Puedo decirle a ese monte que se eche en el mar, pero si Dios no me ha dicho que lo haría, en vano hablaré, gritaré o proclamaré...Puedo declarar con mis labios que algún paralítico ande, pero si no lo ha determinado así el Señor, solamente conseguiré destruir una vida... 

Revisemos la vida del padre de la fe, Abraham: Cuando el todavía Abram sale de su tierra. ¿Lo hace sólo porque se le antoja? Mas bien fue por fe, pero su fe estaba fundamentada en lo que Dios le había hablado. Era tal vez una locura, era casi algo irracional, pero Dios lo había dicho. Y sobre eso ejercía fe.(Génesis 12 y sgtes.) 

Cuando Noé sube al arca, y antes, cuando la construye (Génesis 6 y sgtes.) ¿No estaba respondiendo a una palabra de Dios? ¿Qué decir de Moisés, Gedeón, Sansón, David y otros grandes héroes que engalanan la galería de Hebreos 11? 

No es mi fe la que pone en movimiento la maquinaria divina, sino a la inversa: La palabra de Dios, emitida de acuerdo con su soberana voluntad, pone en funcionamiento la fe, la cual es también un don de Dios. (Efesios 2:8, 1ª Corintios 12:9) 

Si el Señor, pues, te dice que te dará un auto rojo deportivo y descapotable, ten fe, aunque parezca una locura...Si, por el contrario, El nada te ha dicho, quizás la locura sea pretender obtenerlo. 

De la mano de una fe bien entendida, camina la soberanía de Dios. Ella implica que Dios, y sólo El, es absoluto, dueño de todo. El motor inmóvil de la filosofía, la causa eficiente, el acto puro. Todo es por El y para El, y nada sucede si el Señor no lo ha previsto. El es, efectivamente, el Señor, amo absoluto, no un vasallo de los caprichos, necesidades u ocurrencias humanas. El hace el día bueno y el malo, El nos da bonanza o nos somete a la adversidad, El nos enriquece o nos empobrece, nos lleva o nos trae, nos pone o nos saca, nos da o nos quita...¿Quién se atreverá a decirle qué haces? 

Leamos atentamente algunos textos: Eclesiastés 7:14, Isaías 45: 9-9-12, Deuteronomio 4:39, 1ª Crónicas 29:12, Job 9:12, Salmos 29:10, 135:6, Daniel 4:35, 2º Reyes 19:28, Romanos 9:19, etc. En todos ellos, y en muchos otros que podríamos citar, se aclara meridianamente que por sobre lo que creemos, o pretendemos creer, está Dios, sentado en su trono, decidiendo lo que es bueno o no para sus hijos. 

Los cristianos no somos, ni fuimos llamados a ser, super-héroes. Por la cruz fuimos salvados, y con ella misma en los hombros debemos caminar por donde anduvo el Señor... ¿Desear cosas? ¿Anhelar cosas? ¿Esperar cosas? ¿Orar por ellas? Esta muy bien, ¿A quién otro podríamos recurrir? Pero nunca creer que nuestra palabra o nuestro poder puede realmente traer a la realidad lo que deseamos, como, pasmosamente, se nos enseña en La cuarta dimensión, de Yonggi Cho. 

Podemos proclamar lo que deseamos, pero sólo como una manera de alimentar nuestra fe, nunca con la ilusión oculta de que nuestras órdenes sean justamente eso para Dios. La única confesión verdaderamente positiva que conozco es aquella de reconocimiento a Dios por sobre todas las cosas: El lo es todo, en todo. Si vivimos de acuerdo con esta premisa puede ser que todo en nuestra vida cambie. Ya no seremos los nuevos adalides contemporáneos, pero estaremos más cerca del Siervo, el que descendió a la condición humana, el que lavó los pies de sus discípulos, el que fue a la cruz para rescatarnos... 

Porque, debemos comprenderlo, Dios no comparte su gloria con nadie.

Eliana Gilmartin

martes, 31 de diciembre de 2019

La Resurrección en la predicación de los apóstoles



 «San Pablo predicando en Atenas» (1515), obra de Rafael Sanzio (1483-1520). 
Royal Collection of the United Kingdom. 


A los atenienses, que creían en la «inmortalidad del alma», Pablo de Tarso les predica en el Aerópago la «resurrección de los muertos».

Desde el día de Pentecostés, la resurrección se torna en el centro de la predicación apostólica porque, según los discípulos de Jesús, se revela en la resurrección el objeto fundamental de la fe cristiana (Hechos 2:22-32) Se trata del testimonio que los apóstoles tributan a hechos que aseguran haber visto: que Jesús fue crucificado y murió; pero Dios lo resucitó. En correspondencia con lo anterior anuncian que, al igual que sucedió con Jesús de Nazaret, la vida de los hombres no termina con la muerte. Tal es la predicación de Simón Pedro a los judíos (Hechos 3:1-15) y el testimonio de Simón Pedro y de Juan el Apóstol ante el Gran Sanedrín (Hechos 4:1-13) Así también es la enseñanza de Pablo de Tarsoa los judíos (Hechos 13:23-33, Hechos 17:1-3) y su confesión delante de sus jueces (Hechos 23:6) La predicación de Pablo a los atenienses también se centra en la resurrección, aunque por ello sufra el rechazo por parte de la mayoría de los griegos (Hechos 17:22-34) Para los apóstoles, todas estas predicaciones no son otra cosa que el contenido de la experiencia pascual de Jesús de Nazaret, que sucedió de conformidad con lo previsto por las Escrituras (1 Corintios 15:3-10)

El tema de la resurrección en la tradición judía

En la época de Jesús de Nazarteth, los judíos creían en buena medida en la futura resurrección de los muertos al final de los tiempos, aunque se diferenciaban actitudes variadas y era tema de debate (Mateo 22:23-33). En efecto, tanto los fariseos como los esenios sostenían su firme apoyo a la otra vida, mientras que los saduceos la negaban. 

Merced a la reciente publicación de fragmentos de los rollos disponibles de la década de 1950, está claro que la esperanza y la creencia por parte de los esenios en una vida después de la muerte y en la resurrección están explícitas en algunos manuscritos del Mar Muerto encontrados en las cuevas de Qumrán El Nuevo Testamento y el historiador judío Flavio Josefo amplían el número de alusiones a la resurrección considerablemente. A los manuscritos de la época, se puede añadir otro tipo de pruebas, como la epigrafía. Existen numerosos epitafios en tumbas judías de la época que evidencian la creencia ya asentada en la resurrección de los muertos. 

Como derivó desde fuentes judáicas, hay que señalar que el Judaísmo también tiene como principio de fe la Resurrección de los muertos. Una famosa autoridad Judía, Maimónides, indicó trece principios de la fe judía, y la Resurrección es uno de ellos, impreso en el libro de oraciones rabínicas hasta ahora. Es el principio décimo tercero y señala: Creo con fe sincera que los muertos resucitarán, cuando Dios (sea bendito), lo desee. Sea el Nombre (de Dios) bendito, y Su recuerdo se eleve por los siglos de los siglos".

La resurrección y los mitos: Opiniones en los siglos XIX y XX.

Quienes rechazaron o rechazan que Jesús sea un personaje histórico, niegan asimismo la resurrección. Charles Francois Dipuis1742–1809), quien se opuso por completo a la historicidad de Jesús, sostuvo que las escrituras judías y cristianas se pueden interpretar de acuerdo con el «patrón de la energía solar»: la caída del hombre en el Génesis sería una alegoría de las dificultades causadas por el invierno, y la resurrección de Jesús representaría el crecimiento de la fuerza del sol en el signo de Aries en el equinoccio de primavera.

James George Frazer, autor de "Golden Bough".
El tema de «los dioses que mueren y resucitan» se suele asociar con el análisis de James George Frazer, en su obra « La Rama dorada» («Golden Bough: A Study in Magic and Religion», publicado por primera vez en 1890). El libro gira en torno a la idea de que, en el núcleo de las religiones, existe un mito –ritual promulgado– de un dios real que encarna el poder de la fertilidad, que muere al año y –a continuación– resucita como el grano para reinar de nuevo. Si bien este sistema de «mito-ritual» estaría representado particularmente por dioses como Atis, Adonis y Osiris, Frazer consideró que es general a todas las religiones y, aunque no hizo referencia directa a los relatos de la muerte y resurrección de Jesús, fue tomado como antecedente por todos aquéllos que lo consideraron un mito. Casi nadie pone en tela de juicio que los cultos naturistas del Antiguo Oriente asignaban una posición de importancia al mito de un dios muerto y resucitado, que parecía no ser otra cosa que una traducción dramática de la experiencia que viven los hombres: la del resurgir de la vida en primavera, después del tono melancólico del otoño, y de la angustia del invierno. Osiris en Egipto, Tammuz en la Mesopotamia asiática, Baalen Canaán, eran dioses de este género. El debate se centra en el presunto influjo o no de los mitos antiguos sobre los documentos neotestamentarios referidos a Jesús resucitado. 

Mientras que, como se verá a continuación, algunos ateos, agnósticos o creyentes en otras religiones sugieren la influencias de los mitos antiguos en los relatos de Jesús resucitado, los cristianos en general sostienen la ausencia de cualquier proyección de los relatos mitológicos sobre la resurrección de Jesús a la que reconocen, no sólo como hecho real, sino como hecho central de la historia de la Humanidad: el retorno de toda la creación a Dios, por medio de Jesucristo.

Wikipedia

viernes, 29 de noviembre de 2019

La muerte de los apóstoles



1.
Mateo: Sufrió el martirio en Etiopía, asesinado con una espada.

2. Marcos: Murió arrastrado por caballos por las calles de Alejandría, Egipto.

3. Lucas: Ahorcado en Grecia después de su tremenda predicación a los perdidos.

4. Juan: Fue metido a una vasija de aceite hirviendo en Roma y milagrosamente no murió. Estuvo preso en las minas de la isla de Patmos. Allí escribió Apocalipsis. Fue liberado y viajó a Turquía sirviendo como obispo de Edesa. Fue el único apóstol en morir pacíficamente, anciano.

5. Pedro: Fue crucificado boca abajo en una cruz, porque le dijo a sus torturadores que se sentía indigno de morir de la misma manera que Jesucristo.

6. Santiago: El líder de la iglesia en Jerusalén, fue arrojado del pináculo sureste del templo a más de 30 ms. cuando se negó a negar su fe en Cristo. Sus enemigos, al ver que no murió en la caída, lo golpearon hasta la muerte. (Ese pináculo fue el mismo donde Satanás llevó a Jesús durante la Tentación).

7. Santiago, hijo de Zebedeo: Como era un fuerte líder de la iglesia, fue decapitado. El oficial romano que lo custodiaba en el juicio miraba sorprendido como Santiago defendía su fe. Condenado Santiago a ser decapitado, fue llevado por este oficial al lugar de ejecución. Vencido por convicción, el oficial declaró su nueva fe al juez y se arrodilló junto a Santiago para aceptar la decapitación como cristiano.

8. Bartolomé: Conocido como Nathaniel, fue misionero en Asia. Testigo de nuestro Señor en la Turquía actual. En Armenia, fue azotado a latigazos, por predicar.

9. Andrés: En Patras, Grecia. Después de ser azotado severamente por 7 soldados fue crucificado y puesto en la cruz con cuerdas para prolongar su agonía. Siguió predicando a sus verdugos durante 2 días hasta que murió.

10. Tomás: Fue atravezado con una lanza (empalado) en India durante uno de sus viajes misioneros para establecer la iglesia en el subcontinente.

11. Judas: (No Iscariote) Fue asesinado con flechas cuando se negó a negar su fe.

12. Matías, elegido para reemplazar a Judas, fue apedreado y decapitado.

13. Pablo: Torturado y luego decapitado por Nerón en Roma, año 67. Sufrió un largo encarcelamiento, donde escribió sus muchas epístolas a las iglesias que formó.

Bibliografía:
La Blibia.
Tito Flavio Josefo (Jerusalén, c. 37-c. 100). Historiador judío fariseo, descendiente de una familia de sacerdotes. Hombre de acción, estadista y diplomático.
Dorman Newman, historiador religioso siglo xv.
David Snell “How Did Each of the Original Twelve Apostles Die?”