domingo, 30 de agosto de 2020

¿Qué dice la ciencia acerca de Jesucristo?


Hace aproximadamente unos 2000 años, Jesús entró a la raza humana en una pequeña comunidad judía. Fue miembro de una familia pobre, de un grupo minoritario que residió en una de las naciones más pequeñas del mundo. Vivió aproximadamente 33 años de los cuales solo los últimos tres los dedicó al ministerio público. Sin embargo, en todas partes del mundo la gente todavía lo recuerda. La fecha en nuestros periódicos matutinos y en la declaración de derechos de autor en los textos universitarios da testimonio de que la vida de Jesús ha sido la más extraordinaria que haya existido en el mundo.           
Al preguntarle a H. G. Wells, renombrado historiador, cuál ha sido la persona que ha dejado la impresión más perdurable en la historia, respondió que si juzgamos la grandeza de un personaje según su influencia en la historia, “de acuerdo con esa prueba, Jesús es el primero".
El historiador Kenneth Scott Latourette dijo: “Con el paso de los siglos se acumula la evidencia de que, según el efecto que sigue produciendo en la historia, la vida de Jesús es la más revolucionaria en este planeta, y esta influencia parece ser cada vez mayor".
Citamos la siguiente observación de Ernest Renán: “Jesús fue el genio religioso más grande que ha existido. Su belleza es eterna y su reino nunca tendrá fin. En todos los aspectos, Jesús fue el único y no hay nada que pueda compararse con Él. Toda la historia es incomprensible sin Cristo".
¿Qué dice la ciencia?           
Muchas personas tratan de aplazar su dedicación personal a Cristo, al divulgar la hipótesis de que si no se puede probar algo científicamente, tal cosa no es verdad ni digna de aceptación. Puesto que la deidad y la resurrección de Jesús no se pueden probar científicamente, ciertas personas del siglo XXI concluyen equivocadamente que no pueden aceptar a Cristo como Salvador ni creer en su resurrección.            Es frecuente que en una clase de filosofía o de historia me enfrente a este desafío: “¿Puede usted probarlo científicamente?". Mi respuesta suele ser: “Bueno, no, no soy científico". Inmediatamente se pueden escuchar risitas en la clase e invariablemente se oyen voces que dicen: “No me hable acerca de eso" o ¿Se da cuenta?, uno tiene que aceptarlo todo por fe"(se refiere a una fe ciega).         
Hace tiempo, en un vuelo desde Boston, le estaba hablando al pasajero que viajaba a mi lado del porqué creo en Cristo: “Es lo que Él afirmó que era". El piloto, que pasaba cerca de nosotros saludando a los pasajeros, oyó parte de nuestra conversación.

_ Usted tiene un problema - me dijo
_ ¿Qué problema? - le pregunté         
_ Que no puede probar eso científicamente - me respondió.  

Es sorprendente la mentalidad a la que ha descendido la humanidad moderna. De algún modo, en la actualidad tenemos personas que sustentan la opinión de que si algo no se puede comprobar científicamente, no es verdadero. Bueno, ¡Eso no es verdad! Existe un problema para probar cualquier cosa relacionada con una persona o un acontecimiento histórico. Debemos entender la diferencia que existe entre la prueba científica y lo que yo llamo la prueba histórica legal. Déjenme explicar estas dos clases de prueba.   
La prueba científica se basa en la demostración de que algo es un hecho mediante la repetición de este en presencia de la persona que lo cuestiona. Hay un ambiente controlado en el que pueden hacerse las observaciones, deducir los datos y verificar empíricamente la hipótesis.
Ramón Canal, licenciado en Filosofía y Letras, explicando las pruebas científicas dice: “Toda ciencia utiliza para su trabajo teórico un método objetivo. Este método consiste en un conjunto de criterios específicos que tienden a determinar decisivamente la validez de la teoría. Estos procedimientos de verificación reciben la denominación general de experimentación. La experimentación consiste en una institución sistemática de experiencias; en la construcción controlada de situaciones nuevas destinadas a contrastar materialmente la hipótesis y resultados de una teoría científica. Está por lo tanto, articulada con la teoría: experimentación y teoría son los medios de trabajo que constituyen la condición misma de una investigación científica".
La prueba de la verdad de una hipótesis mediante el uso de experimentos controlados es una de las claves técnicas del moderno método científico.
Por ejemplo, alguien dice: “El jabón marca Ivory no flota". Llevo, pues, a la persona a la cocina, vierto agua hasta una altura de 10 centímetros en el fregadero de los platos, a una temperatura de 82.7 grados Fahrenheit [28.1 grados Celsius], y dejó caer allí el jabón. Se hacen las observaciones, se sacan los datos, y con esto ha sido verificada empíricamente una hipótesis: el jabón marca Ivory flota. Ahora bien, si el método científico fuera el único para probar algo, no podrías comprobar que alguien estuvo presente en la primera hora de clase esta mañana o que hoy almorzaste. No hay modo de repetir esos eventos en una situación controlada.
Esto es lo que se ha llamado la prueba histórica legal, que se basa en demostrar que algo es un hecho que está fuera de toda duda razonable. En otros términos, se llega a un veredicto basado en el peso de las evidencias. Esto quiere decir que no haya base razonable para dudar de la decisión. Esta prueba depende de tres tipos de testimonio: el testimonio oral, el testimonio escrito y la exhibición de objetos (tales como un rifle, una bala, una libreta). Si usamos el método legal para determinar lo que ocurrió, podemos probar muy bien, fuera de cualquier duda razonable, que estuvimos en clase esta mañana: los amigos nos vieron, tenemos los siguientes apuntes que tomamos en clase, el profesor nos recuerda.
El método científico solo puede usarse para probar lo que se puede repetir. No es adecuado para aprobar o desaprobar muchos asuntos con respecto a una persona o a un evento histórico. El método científico no es apropiado para responder a preguntas cómo estas: “¿Vivió George Washington?", “¿Fue Martin Luther King un dirigente que defendió los derechos civiles?", “¿Quién fue Jesús de Nazaret?", “¿Fue Robert Kennedy procurador general de Estados Unidos de América?", “¿Resucitó Jesucristo de entre los muertos?".
Las respuestas para estás preguntas están fuera de la esfera de la prueba científica y tenemos que colocarlas en el ámbito de la prueba legal. En otras palabras, el método científico, que se basa en la observación, la acumulación de datos, la hipótesis, la deducción y la verificación experimental para hallar y explicar las regularidades empíricas de la naturaleza, no tiene las respuestas finales para preguntas como estas: “¿Se puede probar la Resurrección?", “¿Se puede probar que Jesús es el Hijo de Dios?".
Cuando los hombres y las mujeres confían en el método histórico legal tienen que examinar la veracidad de los testimonios.
La grandeza de Jesús se hace más sólida con el paso del tiempo. Fue el revolucionario más grande de la Tierra. Pese a algunos detractores, la vida de Cristo en este mundo es reconocida y admitida por una gran mayoría a partir de la prueba legal que se aplica cuando no se puede emplear el método científico.
Josh McDowell


jueves, 30 de julio de 2020

Juzgar o no Juzgar


Respuesta: El mandato de Jesús de no juzgar a los demás podría ser el más ampliamente citado de sus dichos, aunque casi invariablemente se cita descuidando totalmente su contexto. Aquí está la declaración de Jesús: "No juzguéis, para que no seáis juzgados" (Mateo 7: 1). Muchas personas usan este versículo en un intento por silenciar a sus críticos, interpretando que Jesús quería decir "Usted no tiene el derecho de decirme que estoy equivocado”. Tomado en forma aislada, el mandato de Jesús, "No juzguéis" parece en efecto excluir toda evaluación negativa. Sin embargo, hay mucho más respecto a este pasaje que esas dos palabras. 

El mandamiento bíblico de que no juzguemos a los demás no significa que no podamos mostrar discernimiento. No mucho después de que Jesús dijo: "No juzguéis" afirmó: "No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos" (Mateo 7: 6). Poco después en el mismo sermón, dice: "Guardaos de los falsos profetas… Por sus frutos los conoceréis"(versículos 15 y 16). ¿Cómo vamos a discernir quiénes son los "perros", los "cerdos" y los "falsos profetas" a menos que tengamos la capacidad de hacer un juicio sobre las doctrinas y los hechos? Jesús nos está dando permiso para distinguir el bien del mal. Además, el mandamiento bíblico de que no juzguemos a los demás no significa que todas las acciones sean igualmente morales o que la verdad sea relativa. La Biblia claramente enseña que la verdad es objetiva, eterna e inseparable del carácter de Dios. Cualquier cosa que contradiga la verdad es mentira, pero desde luego llamar a algo "mentira" es juzgar. Decir que el adulterio o el asesinato son pecados es igualmente juzgar, pero también es estar de acuerdo con Dios. Cuando Jesús habló de no juzgar a los demás no quería decir que no se pueda identificar el pecado como lo que es, con base en la definición de pecado que da Dios.

Y el mandamiento bíblico de que no juzguemos a los demás no significa que no deba haber ningún mecanismo para lidiar con el pecado. La Biblia tiene todo un libro titulado Jueces. Los jueces del Antiguo Testamento eran puestos por Dios mismo (Jueces 2:18). El moderno sistema judicial, incluyendo a sus jueces, es una parte necesaria de la sociedad. Al decir "No juzguéis" Jesús no estaba diciendo: "Todo se vale". En otro pasaje, Jesús ordena directamente juzgar: "No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio" (Juan 7:24). Aquí tenemos una pista sobre el tipo correcto versus el tipo incorrecto de juicio. Usando este versículo y varios otros, podemos elaborar una descripción del tipo de juicio que es pecaminoso:

El juicio superficial es malo

Juzgar a alguien con base solo en las apariencias es pecado (Juan 7:24). Es absurdo sacar conclusiones antes de investigar los hechos (Proverbios 18:13). Simón el fariseo juzgó a una mujer con base en su apariencia y reputación, pero no pudo ver que la mujer había sido perdonada; por tanto, se atrajo el reproche de Jesús por su juicio injusto (Lucas 7: 36-50).

El juicio hipócrita es malo

El mandato de Jesús de no juzgar a los demás en Mateo 7:1 está precedido por comparaciones con los hipócritas (Mateo 6: 2, 5 y 16) y seguido por una advertencia contra la hipocresía (Mateo 7: 3-5). Cuando señalamos el pecado de otros mientras cometemos el mismo pecado, nos condenamos a nosotros mismos (Romanos 2: 1).

El juicio severo e implacable es malo

Debemos " [mostrar] toda mansedumbre para con todos los hombres " (Tito 3: 2). Los misericordiosos alcanzarán misericordia (Mateo 5: 7), y, como Jesús advirtió: "Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido" (Mateo 7: 2).

El juicio santurrón es malo 

Estamos llamados a la humildad y "Dios resiste a los soberbios" (Santiago 4: 6). El fariseo de la parábola de Jesús sobre el fariseo y el publicano confiaba en su propia justicia y desde esa orgullosa posición juzgó al publicano; sin embargo, Dios ve el corazón y se negó a perdonar el pecado del fariseo (Lucas 18: 9-14).

El juicio falso es malo

La Biblia claramente prohíbe dar falso testimonio (Proverbios 19: 5). "Que a nadie difamen" (Tito 3: 2).

A los cristianos se les acusa a menudo de "juzgar" o de ser intolerantes cuando hablan contra el pecado. Pero oponerse al pecado no es malo. El hecho de mantener la norma de la justicia define naturalmente la injusticia y atrae los golpes y los dardos de los que optan por el pecado más bien que por la vida que agrada a Dios. Juan el Bautista incurrió en la ira de Herodías cuando habló en contra del adulterio de ella con Herodes (Marcos 6: 18-19). Con el tiempo ella silenció a Juan, pero no pudo silenciar la verdad (Isaías 40: 8). A los creyentes se les advierte contra juzgar a los demás en forma injusta o parcial, pero Jesús elogia el "juicio justo" (Juan 7:24, Biblia Reina Valera). Debemos discernir (Colosenses 1:9; 1 Tesalonicenses 5:21). Debemos predicar todo el consejo de Dios, incluyendo la enseñanza de la Biblia sobre el pecado (Hechos 20:27; 2 Timoteo 4: 2). Debemos enfrentar con mansedumbre a los hermanos o hermanas en Cristo que se han desviado (Gálatas 6: 1). Debemos practicar la disciplina de la iglesia (Mateo 18: 15-17) y decir la verdad en amor (Efesios 4:15). 

Got Questions

domingo, 28 de junio de 2020

Los Ministros cristianos somos de carne y hueso

One street
Corría aproximadamente el año 36 D.C. cuando el apóstol Pedro, luego de recibir una visión de Dios y en obediencia a la voz del Espíritu Santo, se condujo a la ciudad de Cesarea. Al llegar al lugar, Cornelio, un Centurión Romano, un gentil que creía en Dios, se postró para adorar al apóstol, pero éste se lo impidió inmediatamente. “Yo mismo también soy hombre”, fue el argumento de Pedro (Hechos 10:25,26).

Con esto daba a entender que era simplemente un Siervo de Dios, no un dios en miniatura. Pero todavía hoy en día existen creyentes como Cornelio que tratan de darle la gloria que sólo Dios merece, a las personas que sencillamente son herramientas o instrumentos de Dios. ¡No coloquemos en un pedestal clerical a los Ministros de Dios, del que se pueden caer fácilmente! Cuando les damos una palmada de felicitación, algunos levantan el pecho llenos de orgullo. Si nuestra predicación es muy elocuente, llena de teología y saturada por el poder del Espíritu; no se debe a nuestros propios méritos, sino a la generosidad de Dios. 

Las mujeres y los hombres de Dios, somos personas de carne y hueso, con virtudes y defectos como cualquier cristiano. No somos ni mejores ni peores que los demás seres humanos o creyentes. Por lo tanto, digamos como el salmista: “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria”. (Salmos 115:1).

Por otro lado, cuando un Pastor, Misionero u otro siervo de Dios y aun, un miembro de su familia cometen un error, inmediatamente se le critica o se les lanzan piedras. Qué triste es saber que a un destacado Pastor como lo es Rick Warren, fundador de la ahora numerosa Iglesia Saddelback en California y autor del best seller “Una vida con propósito”, se le criticó porque su hijo menor Matthew Warren quien padecía mucho tiempo de trastornos mentales depresivos, se quitó lamentablemente la vida un día viernes 5 de abril del pasado 2013. Incluso, hoy en día se continúa con este tremendo despropósito.

Repito, los pastores, misioneros u otros,somos de carne y hueso. Por nuestras venas corre sangre. Nosotros también sufrimos, también lloramos y también experimentamos como los demás las adversidades o los desafíos familiares. Si nos ofenden o critican, nos afecta como a cualquier mortal. Por eso, lo mejor es que los respetes, los ames y ores por ellos..

Pr. M. Missly




martes, 5 de mayo de 2020

La Depravación Humana


Existe un consenso universal de que nadie es perfecto. Todos aceptamos la máxima de que “errar es humano”.

La Biblia nos dice que “todos pecaron” y están destituidos de la gloria de Dios”. (Romanos 3:23) A pesar de este veredicto, sobre las limitaciones de los humanos, nuestra cultura, dominada por el humanismo, persiste en creer que el pecado es periférico o tangencial a nuestra naturaleza, pero de algún modo pensamos que nuestra maldad reside en la periferia de nuestro carácter, apenas lo roza y nunca puede penetrar a nuestro interior. Se supone, básicamente, que las personas son inherentemente buenas.

La Biblia nos enseña la total depravación de la raza humana. La depravación total significa la corrupción radical. Debemos de tener cuidado de observar que existe entre la depravación TOTAL y la depravación COMPLETA. Ser completamente depravados es ser tan malos como es posible ser. Hitler era extremadamente depravado, pero podía haber sido peor.

Yo soy un pecador. Pero podría pecar más a menudo y mis pecados podrían ser más graves que los que peco en realidad. No hago cosas completamente depravadas pero si soy totalmente depravado. La total depravación significa que yo y todos los demás somos depravados o corruptos en todo nuestro ser. No hay ninguna parte  de nosotros que no haya sido alcanzada p0r el pecado. Nuestras mentes, nuestras voluntades y nuestros cuerpos se han visto afectados por el mal. Hablamos cosas pecaminosas, desarrollamos acciones pecaminosas, tenemos pensamientos impuros. Nuestros propios cuerpos padecen los estragos del pecado.

Posiblemente la expresión CORRUPCION RADICAL sea más feliz que la expresión “DEPARAVACION TOTAL” para describir nuestra condición caída. Utilizo la palabra RADICAL no tanto como sinónimo de “extremo” sino en el sentido de su significado original.

La palabra “radical” proviene de la palabra latina que significa “raíz”. Nuestro problema con el pecado es que está radicado en el centro de nuestro ser. Cala en lo profundo de nuestros corazones. Debido a que el pecado está en el fondo de nuestro ser y no simplemente en el exterior de nuestras vidas es que la Biblia nos habla en Romanos 8:10-12. Por causa de esta condición se escucha el veredicto de la Escritura en Efesios 2:1, Romanos 7:14 y Efesios 2:3. Solamente el poder vivificador del Espíritu Santo puede sacarnos de este estado de muerte espiritual. Es Dios quien nos vuelve a la vida mientras nos convierte a la vida mientras nos convierten hechura suya. (Efesios 2:1-10)

Resumen
-  El humanismo considera que el pecado se encuentra en la periferia de la vida humana y considera que el hombre es básicamente bueno. El cristianismo bíblico enseña que el pecado cala hasta lo más profundo de nuestras vida. La depravación total no significa la depravación completa. No somos tan malos como podríamos ser. La corrupción radical subraya la pecaminosidad que alcanza hasta lo más profundo de nuestros corazones.

Pasajes bíblicos para la reflexión
-       
        Jeremías17:9
-       Romanos 8:1-11
-       Efesios 2:1-3
-       Efesios 4:17-19
-       1 Juan 1:8 -10

Compilado

martes, 28 de abril de 2020

Crean la primera Biblia Gay


Bueno, aunque no lo crea, sucedió. En un intento de prevenir “la interpretación homofóbica de la palabra de Dios”, se acaba de publicar la primera Biblia pro-gay de la historia en los EEUU. Llevando una cruz con los colores del arco iris en el portal, la nueva versión Queen James (“Reina Jaime”) declara que Dios es su autor y que Jesucristo es un colaborador importante. Está en el mercado, lista para ser comprada desde justo antes de la Navidad.

Los editores de la Queen James han defendido su traducción en la página oficial de la Biblia escribiendo que, “La homosexualidad fue primeramente mencionada en las traducciones bíblicas en inglés en la New Revised Standard Version (1946). Antes de esto, no hay mención o referencia a la homosexualidad en ninguna otra traducción bíblica en inglés”.

No obstante, el erudito bíblico Douglas Moo no está convencido. Respondiendo públicamente ante las declaraciones hechas por la comunidad Queen James, Moo contestó: “Pocas traducciones bíblicas emplean la palabra moderna ‘homosexual’ u ‘homosexualidad’. Pero la historia de la traducción bíblica demuestra que otras versiones han utilizado otros vocablos para referirse a lo que hoy día llamaríamos relaciones homosexuales”.

Pasajes anti-gay tales como Génesis 19:15, Levítico 18:22, 20:13, Romanos 1:27, 1 Corintios 6:9-10, 1 Timoteo 1:10 y Judas 1:7 han sido meticulosamente reformulados con el propósito de no ofender a la comunidad LBGT y de justificar las relaciones homosexuales como una práctica aprobada por Dios. 

Veamos:

1.- No es inspirada por Dios. Aunque reconocemos que solamente los manuscritos originales fueron directamente ‘exhalados’ por Dios, la versión Queen James Consciente y premeditadamente esquiva los pasajes problemáticos relacionados con la homosexualidad. En vez de acercarse al texto bíblico abierta y objetivamente como eruditos honestos, los traductores interpretan toda la Biblia dentro de los límites de su cosmovisión pro-gay. Es decir, en vez de someter la homosexualidad a la Escritura, invierten el orden y someten la Escritura a la homosexualidad.

2.- Justifica la falsedad y el pecado humano. La versión Queen James ha nacido debido a una reacción negativa en contra del tono anti-gay de las traducciones bíblicas tradicionales. Se las considera demasiado ofensivas. La verdad, sin embargo, es intrínsecamente ofensiva. Nací en 1985. Ahora bien, 1984 y 1986 podrían sentirse terriblemente ofendidos por esto, pero queda el hecho. La verdad permanece. Aquí no estamos hablando de si deberíamos mostrar misericordia y amor a la comunidad gay; se trata de establecer lo que Dios ha designado como ‘bien’ y ‘mal’. Contrario a la opinión popular, Dios no aplaude a los hombres cuando andan en contra de Él y, por lo tanto, tampoco podemos hacerlo nosotros. No podemos justificar el pecado que Dios nos ha llamado a denunciar.

3.- Es un insulto a la creación del Padre. La Biblia nos dice que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. ¿Pero cómo es Dios? El relato bíblico da testimonio de que Dios es trino, esto es, que mora en comunión eterna. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se gozaban y se amaban mutuamente desde antes de la creación del mundo. En este contexto comunal se registra la creación de Adán y Eva. El Padre determinó que su imagen en la tierra fuese reflejada por un hombre y una mujer juntos: Ni un hombre con otro hombre ni una mujer con otra mujer. Una Biblia pro-gay, pues, frustra el propósito creador del Padre. Hoy día muchos se preocupan por no ofender a la comunidad gay; ¿Pero cuántos se paran a pensar por si están ofendiendo al gran Diseñador del universo?

4.- Pisotea la sangre de Jesucristo. Sin contentarse por negar el propósito del Padre en la creación, el equipo de traductores de la Biblia arcoíris también ataca el propósito redentor del Hijo, o sea, que Cristo vino para salvarnos del pecado. Para que uno sea salvo, hace falta una renuncia pública del pecado y un corazón arrepentido. Pero una versión pro-gay de la Escritura justifica la iniquidad de la cual Cristo procuró liberarnos. Al fin y al cabo, ¿Por qué arrepentirse si Jesús está de acuerdo con nuestro pecado? Tal mensaje mata la eficacia del Evangelio y desecha cualquier demanda de arrepentimiento que proviene de Aquél que dijo: “¡Arrepentíos porque el Reino de los cielos se os ha acercado!”

5.- Niega el Espíritu de santidad. En último lugar, la quinta razón para rechazar la Biblia Queen James que se opone directamente a la obra santificadora del Espíritu Santo. Él se encarga de transformarnos a la imagen de Jesús. Cualquier espíritu que va en contra del Espíritu de santidad no ha descendido del cielo, sino que ha subido del abismo. Nuestro hermano, el apóstol Juan, nos exhortó a “probar los espíritus” (1 Juan 4:1), y el espíritu detrás de la Biblia gay no tiene nada que ver con la libertad concedida por el Espíritu de vida. El Espíritu no nos libera para que pequemos; sino para que dejemos de pecar.

Con todo, estas son apenas algunas de las razones por la cuales la Biblia Queen James Tiene que volver a la mazmorra de la cual ha surgido. No es versión de la Biblia; es una ‘perversión’ de la Biblia. Dios salva a los homosexuales arrepentidos. 

Pero esto no quiere decir que podamos justificar las prácticas gays. Dios salva a las prostitutas arrepentidas. Dios salva a los pedófilos arrepentidos. Dios salva a los violadores arrepentidos. Dios salva a los adúlteros arrepentidos. Dios salva a los que cometen incesto y luego se arrepienten. ¿Pero quién pensará en publicar en una Biblia para justificar aquellos pecados? ¡Nadie! Así que este invierno no olvides de quemar tu Biblia pro-gay. 

Will Graham
Profesor de Irlanda del Norte, afincado en Córdoba (España)
Fuente: Protestante Digital

martes, 31 de marzo de 2020

Nostradamus


Michel Nostradamus, historiador, médico y adivino, predice cosas una detrás de otra hasta el año 3979, que sobrevendrá el fin de los tiempos porque cuando quiere, bien concreto que es el zagal. A él se le atribuye haber previsto el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la ascensión de Hitler al poder en Alemania el siglo pasado, el asesinato de J.F Kennedy, en 1963 o el ataque terrorista de las Torres Gemelas de Estados Unidos, en 2001. ¿Y qué dice del año 2020? Pues de manera más o menos clara, dice que Gran Bretaña cambiará de monarca. (Vale, la reina está ahí... puede ser). Dice también que habrá muchos incendios y mucho calor en Europa. Pues hombre, sí, es probable. Habla de terremotos en el Nuevo Mundo cuando Mercurio esté retrógrado en Cáncer (Esto probablemente sea California entre el 18 de junio y el 12 de julio). Y atención, habla de un terrible ataque de Oriente a Occidente que cambiará el rumbo de la historia. Pero un detallito: no dice cuándo. A mí me da que ese ataque no es bélico sino que es una cosita que empieza por "corona" y termina por "virus". Muchos quieren ver el reflejo del prolijo virus en estos versos -estos sí, en torno a nuestra época- tan simpáticos que dicen: "La gran plaga de la ciudad marítima no cesará hasta que se vengue la muerte de la sangre justa, condenada por un precio sin crimen, de la gran dama indignada por la simulación".

¿Profeta de Dios?



La profecía, para decirlo con una sola palabra, procede de Dios.

La adivinación procede del demonio o de la astucia humana.

Entre ambos existe una fosa infranqueable.

No hay año en el que no se ponga de moda Nostradamus… sus profecías aparecen en los medios de comunicación –siempre con tintes catastrofistas y negativos– y producen inquietud en no pocas personas. Nostradamus, el nombre enigmático y atrayente, el paradigma del visionario. En los años 90, el periodista Damián Thompson constataba que “todo título que incluya el nombre de Nostradamus, el vidente francés del siglo XVI tiene la venta asegurada, como cualquier libro con una nave espacial en la portada”. Pasaba en los años 90 y pasa ahora. Porque, antes y después del redondo año 2000, cargado de resonancias milenaristas, la figura de Nostradamus ha seguido interesando al personal, y se ha utilizado como gancho comercial y reclamo publicitario, además de servir de autoridad a la que acudir en las más diversas previsiones apocalípticas.

¿Quién fue este personaje, qué escribió?

¿Merece la pena que se le dedique tiempo e interés?

La figura histórica de nostradmus 

Michel de Nôtre-Dame nació en 1503 en Saint-Rémy-de-Provence, al sur de Francia, en una familia acomodada de origen judío converso (de ahí su apellido alusivo a la Virgen María). Hizo estudios de Medicina y la ejerció de forma profesional, además de dedicarse también a la astrología, la elaboración de horóscopos y otros saberes propios del esoterismo, algo común en su época. En 1537 enviudó de su primera esposa y perdió a sus dos hijos por causa de la peste. En 1547 contrajo segundas nupcias con una viuda adinerada, lo que favoreció que se dedicara más al ocultismo. El también llamado “mago de Salón” (por afincarse en esta ciudad provenzal) empezó a escribir profecías, normalmente de signo negativo, por lo que la sociedad de su tiempo lo miraba con recelo. Algunos aseguran que en sus inicios como vidente evitó la condena a muerte por gozar del favor de la reina francesa de su tiempo, Catalina de Médici. Sin embargo, su fama aumentó y, gracias a lo que algunos consideraban aciertos en sus vaticinios, consiguió llegar a ser médico real en tiempos de Carlos IX.

Murió en 1566, aquejado de gota. En su epitafio se le denomina “el único hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo”.

Su obra: Las Centurias

Nostradamus ha sido llamado “el más grande y genial de los profetas de la era cristiana”. Esto se debe no tanto a sus pronósticos sueltos y a los horóscopos personalizados que compuso para los aristócratas de su época, sino sobre todo a que en 1555 publicó en Lyon su obra más célebre: Las Centurias, cuyo título original completo es: Las verdaderas centurias astrológicas y profecías. Se trata de una obra escrita a base de cuartetas con rima, agrupadas en el proyecto original de cien en cien, y de ahí su encabezamiento. El libro está formado por diez de estas centurias y está escrito con un lenguaje ciertamente misterioso, casi críptico, con nombres figurados para los lugares, mezcla de términos en diversas lenguas, símbolos, palabras con errores voluntarios, alusiones enigmáticas, etc.

Varios estudiosos han hallado en sus versos abundantes elementos copiados de textos clásicos y obras ocultistas anteriores.Yendo más allá de las profecías de su tiempo, se han atribuido a Nostradamus diversos “aciertos” en la historia posterior, como sus supuestas predicciones de la Revolución Francesa, el acceso al poder de Napoleón… y todo lo vivido en el siglo XX, por la atención especial que se le ha prestado.

En un libro de divulgación de sus profecías podemos leer que “desde que terminó la primera guerra mundial hasta que estalló la segunda… los principales acontecimientos que caracterizan este período… fueron descritos por Nostradamus con absoluta precisión y, a menudo, con particularidades y detalles que excluyen cualquier posibilidad de error en la interpretación de cuanto nos legó el gran vidente”. Aparece todo lo imaginable: la ocupación de Roma y la unificación italiana, la Revolución Rusa, el ascenso de Hitler y el nazismo, la Sociedad de Naciones, el auge y caída del fascismo, la Guerra Civil española, la Guerra del Golfo y los muchos conflictos de Oriente Medio, la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín, el 11-S, etc.

Pero no sólo se trata de acontecimientos bélicos y políticos, sino que también se han visto en sus Centurias vaticinios de la invención del cine, el aeroplano, el telégrafo, el teléfono, la electricidad, e incluso de la epidemia del sida, etc. Veremos un ej. concreto de los métodos de interpretación que se aplican a las Centurias. Si leemos una de ellas (I, 10), sus primeros versos dicen: “serpientes transmitidas en la jaula de hierro / donde los siete hijos del rey van presos, / los ancianos y padres saldrán bajo de la fosa”.

¿Qué habría predicho aquí Nostradamus?

Pues nada más y nada menos que la cinematografía, ya que las “serpientes” serían los rollos de celuloide y los proyectores “la jaula de hierro”. En ellas estarían aprisionados “los siete hijos” (colores del arco iris) “del rey” (el sol, la luz) y harían aparecer los antepasados que están “bajo de la fosa” en la pantalla. Como puede observarse, una interpretación totalmente simbólica y posterior al hecho, que podría aplicarse a muchas cosas más. Y ciertamente con mucha imaginación… demasiada imaginación.

El fin del mundo

Una de las cuestiones más discutidas y publicitadas de Nostradamus, como sucede con todas las profecías que se sacan a la luz de vez en cuando, es la relativa al fin del mundo, o al menos al fin de la civilización en la que vivimos. Fijándose en las Centurias, hay autores que hablan del año 3797, pero otros intérpretes de la obra del vidente francés adelantan ese momento crucial al año 2031. O al año 2015.

Pero si nos vamos más atrás y empezamos a repasar libros publicados anteriormente, nos podemos encontrar con muchas sorpresas. Una de ellas, sin ir más lejos, la hallamos en un comentario publicado en París en 1947. En él, los “expertos” en la obra del vidente provenzal señalan que, atendiendo a sus cuartetas, el fin del mundo estaba fijado para junio de 1999. Y no sólo eso, sino que en el medio siglo anterior estaban previstos varios acontecimientos de gran importancia como la caída de la monarquía inglesa, la conversión de los protestantes, la derrota del mundo árabe… para terminar, como punto final al transcurso de la historia, con la aparición del Anticristo, el oscurecimiento del sol y un nuevo diluvio. Epílogo: el juicio final. Y se acabó. La cuestión es que… esto hubo gente que se lo tomó en serio. Muchos recordarán que el 11 de agosto de 1999 se produjo un eclipse solar total.

Así que fue el terreno abonado para sacar a la luz, de nuevo, esa interpretación de las Centurias (X, 72) de Nostradamus y provocar el miedo en la gente: “El año mil novecientos noventa y nueve siete mes, / del cielo vendrá un gran Rey de pavor”. Pasó el eclipse y todo siguió igual. Nada de pavor ni de destrucción. Por mucho que personas como el diseñador de moda Paco Rabanne defendieran en público el advenimiento del fin del mundo, basándose en Nostradamus. El modista francés hasta cerró sus tiendas y marchó de París, consciente de su responsabilidad de “prevenir a los humanos”.

¿Un verdadero profeta de Dios?

Hay un intérprete español de Nostradamus, José María Pueyo, que lo defiende a capa y espada como “un verdadero profeta, designado por Dios para cumplir la misión que a lo largo de la Historia cumplieron todos los profetas: la revelación de un mensaje de Dios a los hombres”. Para Pueyo, “la naturaleza de este mensaje no puede ser otra que Su propia Existencia. Es decir, la profecía no es más que un vehículo que anuncia, a través de su verificación, una fuente de inspiración de procedencia divina”. Dice en más de una ocasión que fue “ayudado por la inspiración del Espíritu Santo”. Por eso este autor mantiene “la gran categoría de su persona y el carácter casi sagrado de toda su obra”. Vamos, toda una canonización del vidente provenzal.

Como acabamos de ver, hay creyentes que intentan legitimar las profecías de Nostradamus desde el punto de vista de la fe cristiana. ¿Es cierto esto? La respuesta nos la da la Sagrada Escritura, donde los profetas desempeñan un papel fundamental. De hecho, una de las tres grandes partes del Antiguo Testamento está formada por los escritos proféticos (los llamados cuatro profetas mayores y doce menores).

Sin embargo, la Biblia distingue con gran claridad la adivinación de la profecía, siendo condenada la primera sin contemplaciones. Moisés llama al pueblo hebreo a no imitar las “abominaciones” que practican los pueblos paganos que habitaban la tierra prometida, y entre ellas señala a la existencia de vaticinadores, astrólogos y adivinos (Deuteronomio 18, 9-11). ¿La razón? Así de simple: “esas naciones que tú vas a desposeer escuchan a astrólogos y vaticinadores; pero a ti no te lo permite el Señor, tu Dios” (Deuteronomio 18, 14).

Como siempre, lo que está en el fondo es el primer mandamiento: reconocer, adorar y amar al único Dios, poniendo en él toda la confianza, entregándole la totalidad de la persona. Es muy significativo que justo después de este rechazo de los adivinos, el Deuteronomio hable de los profetas. La pregunta es obligada, ya que de éstos se habla muy bien, y se dice que van a surgir nuevos profetas: ¿Qué diferencia hay entre unos y otros? Esto es lo que le dice Dios a Moisés: “suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá todo lo que yo le mande” (Deuteronomio 18, 18).

El Texto Sagrado también aporta el criterio de discernimiento de la verdadera profecía a continuación: “cuando un profeta hable en nombre del Señor y no suceda ni se cumpla su palabra, es una palabra que no ha dicho el Señor: ese profeta habla por arrogancia, no le tengas miedo”. (Deuteronomio 18, 22).

Léon Cristiani, canónigo francés, escribía en 1955 a propósito de Nostradamus que “conviene establecer una diferencia tajante entre adivinación y profecía. La auténtica profecía es cosa santa, tanto como la adivinación es algo frívolo o culpable. La profecía, para decirlo con una sola palabra, procede de Dios. La adivinación procede del demonio o de la astucia humana. Entre ambos existe una fosa infranqueable”. Este sacerdote compatriota del famoso vidente juzgaba así un comentario publicado en su tiempo sobre los supuestos aciertos de Nostradamus “demostrados” por la historia: “una sola cosa nos tranquiliza un poco, y es que antes de los acontecimientos, las profecías de Nostradamus eran impenetrables”.

Muchos siglos antes, Cicerón hacía una crítica en su tratado De divinatione porque, según él, “la superstición extendida entre los pueblos ha hecho pesar su yugo casi sobre todas las almas, y ha tomado al asalto la imbecilidad humana”, dejando claro que “suprimir la superstición no es destruir la virtud de la religión”, pues “existe, efectivamente, una superstición que nos presiona, que nos persigue, hacia cualquier lado que nos volvamos, ya prestes oído a un profeta o escuches una palabra de presagio”.

Pandemias y Epidemias

Existe una tremenda casualidad digna de mencionar. En estas fechas han ocurrido pandemias y epidemias que provocaron muertes masivas aproximadamente cada 100 años: 1320, 1520, 1620, 1720, 1820, 1920.

La Peste Negra de 1320.
Se cree que la peste bubónica, mayormente conocida como la Peste Negra, apareció por primera vez en Mongolia alrededor de 1320. Sus síntomas eran dolores de cabeza, fiebre y escalofríos. Sus lenguas a menudo parecían de un color blanquecino antes de que hubiera una inflamación severa de los ganglios linfáticos. Finalmente, aparecieron manchas negras y moradas en la piel de los afectados; la muerte podría seguir dentro de una semana.

 La Viruela en 1520.
Esta enfermedad fue un factor determinante para la victoria española contra Tenochtitlán. Cobró las vidas de entre 2 a 3.5 millones de indígenas según historiadores. Muchos aztecas sucumbieron a la viruela que llegó con los europeos, como el tlatoani Cuitláhuac, vencedor de Hernán Cortés.

Enfermedad Extraña en 1620.
El 16 de marzo de 1620 los colonos de Plymouth llegaron a bordo del Mayflower a Estados Unidos. Se dice que la gran mayoría de los pasajeros murieron y tal enfermedad se dispersó entre los pobladores de la costa este de América del Norte.

La Gran peste de Marsella en 1720.
La peste de Marsella de 1720, fue el brote de epidemia de peste registrado en Francia. El Gran San Antonio, un barco del levante mediterráneo que atracó en Marsella el 25 de mayo de 1720, fue el causante de la epidemia. Como consecuencia de una serie de graves negligencias, y a pesar de las estrictas medidas de seguridad (que comprendían la puesta en cuarentena de pasajeros y mercancías), la plaga se extendió por la ciudad. La peste se extendió rápidamente causando entre 30 000-40 000 muertes, entre un total de 90 000 habitantes. En la Provenza causó entre 90 000-120 000 víctimas, sobre una población de unos 400 000 habitantes.

El Cólera en 1820.
En 1820, esta enfermedad se presentó en Java y Borneo. Llegó a China en 1821, luego se expandió hacia el oeste de Ceylán y más tarde arribó a Persia, Arabia, Siria y Cochinchina en ese mismo año. Los vastos territorios iraníes del Imperio ruso fueron contaminados por el ejército enfermo y decenas de miles de hombres fallecieron.

La Peste Neumónica en 1920
Según información de la Biblioteca Nacional de Medicina de USA. Institutos Nacionales de Salud, la segunda epidemia de peste neumónica ocurrió en Manchuria entre 1920 y 1921.

Coronavirus en el 2020

Un nuevo tipo Coronavirus descubierto a mediados de diciembre de 2019 en el centro de China hace su aparición. El 11 de febrero de 2020 la Organización Mundial de la Salud denomina oficialmente como COVID-19 a la enfermedad producida por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. La mayoría de los infectados provienen de la ciudad de Wuhan capital de la provincia de Hubei al oeste de Shanghái. *Al cierre de la redacción de mi casa hay más de 140.000 casos de contagio en más de un centenar de países del mundo, la inmensa mayoría (cerca de 81.000) en China, donde se han registrado más de 3.170 muertes por esta causa. La cifra de decesos en todo el mundo supera los 4.700 y la de los recuperados, los 65.000.


Autor: Luis Santamaría del Río

¿Qué dice la Biblia?

Deuteronomio 29:29. (Leer) “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.

2 cosas importantes: El futuro, que es secreto pertenece solo a Dios. El único q sabe lo que existirá más adelante, presente, pasado y futuro. No existe otra criatura que pueda saber a ciencia cierta  el futuro.Dios en su soberana  voluntad ha decidido revelar ciertas cosas sobre el futuro. La revelación se ha dado a los profetas cuyas profecías se encuentran en la Palabra de Dios. Ni Satanás, los demonios o los ángeles pueden saber con exactitud lo que va a suceder tanto en el futuro inmediato, el futuro mediato o lejano. Solo Dios lo sabe.

 Con este preámbulo tenemos 2 Alternativas:

1.    O Dios reveló el futuro a Nostradamus y a otros como él.- Esta ha sido totalmente descartada porque todo lo que Dios ha querido revelar sobre el futuro a la humanidad, ya ha sido revelado y no queda más por revelar.

           Apocalipsis 22:18,19.

18 "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro". Ya que Dios no ha revelado más de lo que ha sido revelado y eso consta en la Biblia, queda entonces la única alternativa, es la 2.

2.    O es una patraña bien montada  lo q Nostradamus ha profetizado bajo el disfraz de profecía.- No solo tiene que ver los profetas sino Satanás y sus demonios que son los títeres en las hábiles manos de Satanás. Nostradamus lo único que hace es ADIVINAR. La Biblia informa que la Adivinación  es tan antigua como la humanidad y es un pecado   severamente condenado por Dios

Antiguo Testamento Levítico 19:31

31 "No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios". Dios prohibió a su pueblo contaminarse  porque la adivinación es abominación a Dios. Las naciones alrededor del pueblo escogido, eran adeptas a los adivinos. Y Dios decidió su exterminio.

NuevoTestamento: Hechos 16:16 – 18.

16 "Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. 17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. 18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora"

OJO: Queda claro q el origen de la capacidad de adivinación que tenía la muchacha, partía de un demonio. Cuando Pablo expulsa al demonio que tenía a la muchacha, se extinguió la capacidad de adivinación que la muchacha tenía.

Pregunta:

¿Pueden los demonios conocer el futuro?

NO porque ellos no lo saben y ni Satanás tampoco porque ellos, NO SON ETERNOS, no han vivido todavía el mañana. Sin embargo, ambos pueden saber muchas cosas q nosotros no sabemos porque en realidad, son más viejos que nosotros, más que nosotros y más poderosos que nosotros. Un demonio puede saber el lugar donde alguien escondió algo hace siglos y en ciertos casos podría comunicar este conocimiento a alguna persona que tenga contacto. Por eso el adagio de “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, es claro.

PARA REFLEXIONAR

¿Por qué es que hoy en día hay como un renovado interés en las cosas ocultas como la adivinación, las supuestas profecías de Nostradamus y de los mayas?

Porque es el hombre que se encuentra desesperado, rodeado de tanto desarrollo tecnológico pero se siente solo, desesperadamente busca algo a qué aferrarse, está cansado de la religión que fracasa en darles respuestas para su diario vivir y encuentra en el OCULTISMO, un campo fértil para experimentar nuevas sensaciones.

NO ha sido el propósito divino que el hombre conozca con exactitud lo que va  a acontecer en el futuro, ni siquiera el futuro inmediato como el día de mañana. 

Mira lo que dice…

Proverbios 27:1  "No te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día."

 Compilado